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La
performance de los sistemas de ósmosis inversa muchas veces no
satisface las expectativas previas de los usuarios al momento de
elegir esta tecnología.
Las
diferentes causas de frustración e insatisfacciones surgidas en la
década del 80, han sido en gran medida resueltos por los avances
en el conocimiento y diseños computarizados de los últimos años.
La experiencia demuestra que muchos problemas operativos pudieron
haberse resuelto estableciendo contactos más estrechos entre
fabricantes y usuarios, con vistas a estipular especificaciones
más estrictas y precisas. Durante la puesta en marcha algunos
problemas menores son inevitables, pero pueden minimizarse si el
usuario participa desde el inicio en la selección de la tecnología
que más se adecua a sus particulares requerimientos.
La base del éxito en
la performance de un sistema de ósmosis consiste en mantener,
dentro de límites perfectamente acotados, los parámetros de diseño
y operación logrados durante la puesta en marcha. Una operación
confiable implica evitar la oclusión o taponamiento de las
membranas, causado esencialmente por: - material suspendido,
- coloides, - precipitaciones no deseadas y - desarrollo de
microorganismos.
En un sistema industrial típico las
membranas se cargan en tubos, disponiéndose en series que a su vez
forman etapas. La corriente de alimentación se divide en dos: el
permeado que atraviesa las membranas y el concentrado que no lo
hace. A medida que se va produciendo el permeado, un simple
balance de masa determina que las sales arrastradas en la otra
corriente vayan aumentando su concentración.
El
fenómeno es similar al que ocurre en una caldera o en una torre de
enfriamiento, cuando el agua se evapora. Sólo que no hay
evaporación, sino agua pura que atraviesa las membranas, a
temperaturas que no exceden los 40C. El diseño computarizado de
los sistemas tiene en cuenta la inevitable concentración de las
sales disueltas, y el grado de turbulencia que se logra en las
membranas. Sus fabricantes especifican el parámetro SDI ((Silt
Density Index), aceptado para verificar la remoción previa de
partículas suspendidas.
En casos donde haya cambios
significativos en la calidad de alimentación o en los caudales, se
pueden producir resultados desastrosos. Los usuarios deben
comprender que las premisas enunciadas son esenciales para el
éxito de la tecnología. Cuando se trate de reutilizar aguas, la
imposibilidad de establecer con precisión los parámetros de
alimentación, hacen aconsejable -casi ineludiblemente- la
realización de pruebas piloto con equipo en leasing o alquilado;
en forma previa a encarar la construcción de un sistema
industrial.
Resulta muy importante el pretratamiento que
se da al agua de alimentación en una ósmosis. Una buena guía para
determinar si éste es adecuado, es la frecuencia con que se deben
realizar limpiezas químicas (no confundir con enjuagues
rutinarios). Si tales limpiezas deben hacerse cada 6-7 semanas o
menos, se tendrán claras evidencias de anomalías, por lo que el
pretratamiento debe ser exhaustivamente analizado para su eventual
modificación.
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